viernes, 24 de junio de 2016


Un hallazgo realizado en el suroeste de Inglaterra sugiere que esa zona estaba más influenciada y desarrollada por la cultura romana de lo que se pensaba. Desde siempre se ha pensado que esa región había rechazado la invasión de ese imperio.

Fotografía: Exeter.ac.uk.
Las excavaciones realizadas en la localidad de Ippelen, Reino Unido, sugieren que hay que revisar de nuevo las fronteras del Imperio Romano. El límite actual se establecía en la ciudad de Exeter, a 30 kilómetros de allí. Pero desde 2009 se excava en esa localidad puesto que se encontraron unas monedas romanas. Desde entonces han aparecido broches, denarios, cerámicas… que dan fe de un comercio que data del 50 d.C., durante el imperio de Claudio, tras la invasión de Vespasiano.

El profesor de arqueología del paisaje y director de la excavación, Stephen Rippon, ha explicado que "la península del suroeste siempre ha sido vista durante el Imperio romano como una región subdesarrollada y remota de Gran Bretaña, pero de hecho no lo fue". Los descubrimientos sugieren que los habitantes de Ipplepen "seleccionaban y elegían los elementos de la vida e identidad romana que les gustaban", asimismo "adquirieron un gusto para una vida romanizada", sostiene Rippon.

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