lunes, 4 de abril de 2016


La patata Andigena (una variedad presente en los Andes) produce sus tubérculos en invierno. En esa época los días son cortos y la temperatura más baja. Investigadores del Centro Nacional de Biotecnología del CSIC han descubierto el mecanismo molecular que permite a las plantas identificar cuánto duran los días para comenzar a tubertizar (el proceso por el cual se convierten en tubérculos).

Fotografía: Salomé Prat / CNC-CSIC.
El equipo dirigido por Salomé Prat ha descubierto que la mejor época para el crecimiento de las patatas es el invierno. Las hojas son la parte de la planta en la que las proteínas fotosensibles son capaces de activarse en presencia de luz. En concreto, en esta variedad se produce la proteína StSP6A, la cual, viaja por el tallo hasta la raíz, sirviendo como señal de aviso para comenzar a tubertizar.

Salomé Prat explicó: “En este proceso de señalización intervienen varias proteínas diferentes. Con la luz, aumenta el nivel de una proteína llamada StCOL1 que activa a un inhibidor (StSP5G) del gen StSP6A, que es el encargado de llevar hasta la raíz el mensaje de que es el momento de formar las patatas”. Durante el verano, cuando los días son largos, el nivel de StCOL1 es muy alto, lo que mantiene activo al inhibidor. Sin embargo, cuando los días se acortan, el nivel de StCOL1 disminuye y se deja de activar StSP5G, lo que permite que se inicie la formación del tubérculo.

La patata ha sido considerada por la ONU como un alimento esencial en la lucha contra el hambre en el mundo. Es por eso que resulta de vital importancia conocer su ciclo vital para poder adaptarlo a zonas más cálidas. El trabajo se ha publicado este mes en la revista científica Current Biology.

Fuente: Agencia SINC.

0 comentarios :

Publicar un comentario