viernes, 4 de marzo de 2016


Un equipo de investigadores de EE.UU. ha creado una piel que se estira, detecta la presión y puede iluminarse con diferentes colores para dotar en el futuro a nuestros robots de mecanismos para interactuar con su entorno. Esta piel imita a la de los pulpos que también es elástica y cambia de color cuando pretenden comunicarse o camuflarse.

El dispositivo tiene 5mm de espesor y sus pixels miden 4mm.
Fotografía: Science / Organic Robotics Lab at Cornell University.
Este progreso, explican sus creadores, podría acarrear avances de mucho valor en la atención de la salud, el transporte, la comunicación electrónica y otras áreas. De momento, permitirá que los robots cambien de color y que los dispositivos puedan modificar su forma. Robert Shepperd, uno de los autores del trabajo comentó que “cuando los robots se integren en nuestras vidas, la capacidad para que tengan conexión emocional con nosotros será importante. Así que la posibilidad de que puedan cambiar de color en respuesta al estado de ánimo será necesaria para las interacciones humano-robot.

Esta piel se ha creado gracias a un condensador hiperelástico emisor de luz (HLEC, en sus siglas en inglés) que emplea dos electrodos iónicos de hidrogel embebidos en una matriz de silicio.Estos condensadores actúan como sensores que pueden detectar deformaciones producidas por presiones y estiramientos. Los diferentes colores se producen a raíz del sulfuro de zinc combinado con otros metales que contiene la matriz. Cuando la electricidad pasa a través de ellos emiten diferentes longitudes de onda, es decir, con la variación de la longitud de onda vemos diferentes colores.

Se puede ver un video de un prototipo en este enlace. El avance ha sido publicado en Science.

Fuente: Agencia SINC.

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