martes, 15 de marzo de 2016


Desde los primeros indicios conocidos de su aparición hasta sus últimos años sobre la tierra, los tiranosaurios crecieron desde un tamaño poco mayor que el de un ser humano hasta llegar ser una criatura de siete toneladas. Esa evolución duró unos 100 millones de años y ahora unos restos encontrados en el desierto de Kyzyl Kum (Uzbekistán) nos han revelado varios secretos de ese magnífico desarrollo.
Fotografía: Todd Marshall.
El espécimen encontrado era más o menos como un caballo y pesaba aproximadamente 250 kilos. Poseía un cerebro y unos sentidos muy desarrollados a pesar de tener un cráneo más pequeño que el definitivo Tyrannosaurus rex.

Esta especie que ha sido bautizada como Timurlengia euotica, habitó nuestro planeta 80 millones de años antes de que el más famoso de los dinosaurios. “Primero desarrollaron el cerebro y luego crecieron hasta ser enormes como el T. rex; tuvieron que ser inteligentes antes de convertirse en gigantes”, ha declarado Steve Brusatte, de la Universidad de Edimburgo (Reino Unido) y autor principal del trabajo.

Los resultados se han publicado en PNAS.

Fuente: Agencia SINC.

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