jueves, 18 de febrero de 2016


No hace falta ser bioquímico para poder disfrutar de Eterna, un juego on line en el que se pueden diseñar secuencias químicas de ácido ribonucleico (ARN). Lo que se busca en este pasatiempo es que el usuario consiga secuencias que se plieguen de manera estable y con una forma deseada. El juego lo crearon Rhiju Das, bioquímico en la Universidad de Stanford, y Adrien Treuille, profesor de Ciencias Computacionales de la Universidad Carnegie-Mellon. Ya cuenta con más de 100.000 usuarios registrados y la mayoría sin conocimientos en este campo.
Captura de pantalla de la página de inicio.
Se ha publicado esta semana en la revista Journal of Molecular Biology. El texto lo han redactado videojugadores y bioquímicos de la Universidad de Stanford (California, EEUU). En el describen las reglas obtenidas de modo intuitivo por un grupo de usuarios de Eterna.

El ARN desempeña diferentes funciones en los organismos celulares. Es la herramienta del ADN para transmitir información vital durante la producción de las proteínas que las células necesitan para sus actividades y desarrollo. Las moléculas de ARN comienzan su existencia como una cadena lineal de subunidades, pero se pliegan rápidamente en una forma termodinámicamente estable. Esa forma final determina con qué componentes de las células interactuará y cuál será su función.

Según señala Rhiju Das “las moléculas de ARN proporcionan una especie de ‘sistema operativo’ para las células y los virus, por lo que debemos entender su comportamiento si queremos controlar el cáncer, las infecciones virales y otras enfermedades con precisión molecular". 

En el proceso de creación del juego, los jugadores resolvieron puzles de plegado de moléculas. Los más experimentados clasificaron las formas según su dificultad para guiar a los nuevos participantes desde los plegados más fáciles a los más complicados. Después, recopilaron una lista de las formas de ARN más difíciles de crear y pidieron a los científicos del laboratorio de Das que comprobaran la fiabilidad de sus diseños.
Captura de un nivel completado.
Los investigadores de la Universidad de Stanford utilizaron superordenadores para poner a prueba las predicciones de los jugadores contra una media docena de algoritmos desarrollados para suministrar secuencias de ARN plegadas en formas específicas. Sin embargo, en los puzles más fastidiosos los participantes salieron más airosos que las máquinas, que se quedaban estancadas y tenían que dedicar varios días de tiempo de cálculo a la búsqueda de una solución.

Casi todos los jugadores que ayudaron al autor en el estudio sobre el plegado del ARN son autodidactas y tienen una formación educativa diversa, pero Das no duda en calificarlos de ‘ciudadanos científicos’.

Das ha bautizado a estos jugadores autodidactas como ‘ciudadanos científicos’. A pesar de que estos gamers no tienen estudios científicos, pueden tener habilidades lógicas que los hacen útiles para estos estudios. "Hay un gran potencial en los juegos distribuidos, ejecutados por un gran número de personas de todo el mundo, como fórmula para ayudar al proceso de descubrimiento científico”, dicen los investigadores.

Fuente: AgenciaSINC.

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