martes, 12 de enero de 2016


Fotografía: OGNJEN ILIC
La tradicional bombilla incandescente se lleva utilizando desde hace más de 130 años. Es un emisor térmico de alta temperatura que irradia luz. Pero solo aprovechamos una pequeña fracción de esa luz ya que la mayor parte se emite en infrarrojo, una radiación invisible al ojo humano.

Ahora, investigadores del MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts) han desarrollado una metodología para reajustar y reciclar esa luz infrarroja de manera que se emita en longitudes de onda visibles a nuestro ojo.

Para conseguirlo han ideado una bombilla incandescente que consigue una mayor eficiencia energética. Está compuesta de nanoestructuras fotónicas especiales que filtran la luz emitida según su longitud de onda, transmitiendo la visible y reflejando la infrarroja en multitud de ángulos. Estos filtros no están en contacto con el emisor, por lo tanto, las temperaturas pueden llegar a ser muy altas.

El proceso ha sido descrito en la revista Nature Nanotechnology. De momento este prototipo está destinado intentar mejorar en un futuro el rendimiento de emisores térmicos calientes, tales como los dispositivos termofotovoltaicos.

Fuente: Agencia Sinc.

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