sábado, 23 de enero de 2016


Captura del video de Böhm and Scherzer et al.
Las plantas carnívoras (Dionaea muscipula) o venus atrapamoscas como también se las conoce necesitan insectos para alimentarse y sobrevivir en los suelos pobres en nutrientes donde germinan. Ahora un estudio ha descubierto que para cazar estas plantas lo que hacen es contar las veces que un insecto se acerca y la toca para capturarlo mejor.

Rainer Hedrich, de la Universidad Würzburg (Alemania), y su equipo hicieron pensar a una planta carnívora que se le posaban insectos, y en su lugar se la sometió a estímulos mecanoeléctricos. Un roce en sus pelos sensitivos es suficiente para generar una respuesta y activar la trampa, pero no atrapa enseguida a su presa. En los siguientes contactos, la venus produce una hormona de contacto y en la superficie de la trampa se generan enzimas digestivas para absorber nutrientes, “una espiral mortal de captura y desintegración”, según Hedrich.

“Esto le permite hacer balance de los costes y beneficios de la caza, ya que con el número de acciones se informa sobre el tamaño y el contenido de nutrientes de su presa”, asegura el científico.

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El estudio ha sido publicado en Current Biology. 

Fuente: Agencia Sinc.

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