viernes, 23 de octubre de 2015


Campus de la Universidad técnica de Delft. Fotografía: Stagboom en Peters BV.
Según la teoría cuántica, la observación de un objeto puede afectar a otro a pesar de que este segundo se encuentre en la otra punta del universo. Einstein no creía en esta teoría de acción "fantasmagórica" (término que él acuñó) pero se acaba de conseguir que dos electrones separados por 1,3 kilómetros se comuniquen de forma "invisible" y además instantáneamente.  Se ha realizado en el campus de la Universidad Técnica de Delft (Holanda).

Esta prueba realizada y conocida como "Test de Bell" ha consistido en "entrelazar" dos electrones atrapados en dos diamantes. Lo que se ha registrado es la orientación de su spin o giro. El "entrelazamiento cuántico" es una propiedad que pone en sintonía a las partículas, haciéndolas comportarse como un único sistema. Se ha comprobado varias veces que las partículas se entendían a pesar de que se orientaban de forma aleatoria, de hecho lo hacían tan bien que era imposible que tuviesen orientaciones preestablecidas como sugería Einstein que podía pasar.

En el siguiente vídeo se puede comprender mejor todo el proceso del experimento y sus fundamentos teóricos. Está en inglés.

La velocidad a la que se han comunicado es otra de las sorpresas. No hubo tiempo ni para que los electrones transmitiesen información entre ellos, ni con una señal viajando a la velocidad de la luz.
Hubo colaboración española en el experimento. El Instituto de Ciencias Fotónicas de Barcelona (ICFO) generó para los investigadores holandeses un par de "dados cuánticos". Estos generadores  produjeron un bit aleatorio extremadamente puro para cada medición realizada en el experimento. Los bits se produjeron en unos 100 nanosegundos, el tiempo que tarda la luz en viajar únicamente 30 metros, y por tanto un tiempo insuficiente para que los electrones puedan comunicarse entre sí.

Generador de números cuánticos aleatorios más rápido del mundo
e ilustración del "entrelazamiento cuántico" de electrones.
Fotografía: ICFO.
“Los dos laboratorios se separaron una distancia de 1,3 km, de tal manera que la información (que puede viajar como mucho a la velocidad de la luz) tardaría unos 400 microsegundos en llegar al otro laboratorio. En este tiempo deben realizarse todas las medidas, si no, el loophole de localidad no se cierra"... "Y Delft nos pidió ir más allá de la frontera de dispositivos de última tecnología en generación de números aleatorios. Nunca antes un experimento ha requerido de números aleatorios tan buenos y en tan poco tiempo". Carlos Abellán, investigador en el Instituto de Ciencias Fotónicas (ICFO) y coautor del estudio.

Con este experimento se pone en duda de nuevo otra de las teorías de Einstein. La barrera de la velocidad de a luz se pone de nuevo en entredicho. Algo que un servidor se alegra de oír puesto que es reacio a creer que la luz es algo insalvable en el vacío.

Fuente: Agencia SINC.

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