sábado, 17 de octubre de 2015


Sensor plástico. Fotografía: Bao Lab vía Agencia EFE.
Uno de los inconvenientes de implantar un miembro artificial a una persona que ha sufrido una amputación, es la insensibilidad en dicho miembro. Ahora, con el sensor desarrollado por unos Ingenieros de la Universidad de Stanford (EE.UU.) este problema está más cerca de solucionarse.

Básicamente consiste en una lámina de plástico sensible a la presión ejercida en ella y capaz de transmitir esa información a las células del cerebro. Esto se consigue gracias a las dos capas que posee esta "piel". Un sensor y un circuito comunicados por miles de millones de nanotubos que según la fuerza con la que se apriete se comprimen y hacen fluir más o menos electricidad.

Para lograr esta proeza se ha tenido que recurrir a la optogenética de otro investigador de Standor, Karl Deisseroth. Esta técnica coge el pulso eléctrico del circuito y la convierte en una señal luminosa que las neuronas son capaces de procesar.

De momento se ha probado en roedores pero Alex Chortos, uno de los 17 ingenieros del proyecto afirma que en breve trabajaran con brazos y piernas humanas.

Fuente: Agencia EFE.

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