jueves, 29 de octubre de 2015


Entre más de 50 científicos han logrado uno de los mayores avances en la lucha contra el cáncer. Han descubierto que los tumores primarios envían sondas mensajeras capaces de convertir a otros órganos en lugares acogedores para las células cancerosas. Además estos destacamentos llevan etiquetas que definen cuál será su próxima víctima.

Reconstrucción digital de exosomas tumorales (en verde) en pulmones de ratón durante
la formación del nicho premetastásico. Fotografía: Héctor Peinado.
Este es todo un avance para detener el proceso de metástasis. Hace 126 años Stephen Paget formuló la teoría de semilla y sustrato, que defiende que la metástasis necesita células tumorales (semillas) que se dispersan, pero además un ambiente acogedor (un sustrato fértil) en el órgano de destino. Ahora Héctor Peinado, jefe del Grupo de Microambiente y Metástasis del CNIO, ha desarrollado junto con David Lyden, del Weill Cornell Medical College, y Jaqueline Bromberg, del Memorial Sloan Kettering Cancer Center, una teoría que se apoya en esa teoría y la amplía.

Junto con los antes citados, Ayuko Hoshino y Bruno Costa-Silva, primeros coautores en esta publicación, han recopilado indicios de que los tumores emiten millones de vesículas cargadas con una representación de sus proteínas y su contenido genético, llamadas exosomas, a modo de naves mensajeras o destacamentos. Son estos exosomas los que se ocupan de que los órganos de destino estén preparados para acoger las células tumorales. En concreto, los exosomas desencadenan en el órgano de destino la respuesta molecular necesaria (inflamación y vascularización) para acoger las células tumorales, de forma que cuando estas lleguen puedan proliferar.

La investigación actual viene a demostrar la existencia y el papel de los exosomas en la formación de la metástasis. “Este mecanismo que postulamos era hasta ahora desconocido en la formación de nichos metastásicos”, explica Peinado.

Héctor Peinado. Fotografía: CNIO.
Pero los investigadores han ahondado más pues resulta que los exosomas no anidan en órganos al azar, si no que tienen objetivos o etiquetas moleculares. “Nuestros resultados proponen que existe una especie de código postal en la superficie de los exosomas que les hace llegar a órganos concretos y acumularse donde se va a producir la metástasis” declaró Peinado. “Hemos determinado que existe una combinación de integrinas en los exosomas tumorales que predispone la formación de nichos metastásicos en órganos concretos, específicamente en pulmón e hígado”. Las integrínas son unas proteínas que se encuentran en la membrana exterior de los exosomas y donde en teoría se encuentra su etiqueta de destino.

Con estas conclusiones, los científicos se podrán poner a trabajar con la ampliación del poder predictivo de las integrinas (con tecnologías específicas de análisis por desarrollar) hasta identificar otros códigos postales que determinen la metástasis a cerebro o hueso. Y no se dejará de lado la búsqueda de nuevos medicamentos “En el futuro nos planteamos el desarrollo de moléculas para bloquear las combinaciones de integrinas específicamente en el tejido tumoral”, afirma Peinado.

Fuente: Agencia SINC.

0 comentarios :

Publicar un comentario