lunes, 28 de septiembre de 2015


Un grupo de jóvenes bioingenieros de varias nacionalidades, entre ellos el español Carlos Castro, ha desarrollado un dispositivo portátil capaz de contar glóbulos blancos en tiempo real, sin necesidad de una muestra de sangre.

Este sensor óptico que, a través de la piel, detecta y cuantifica los leucocitos cuando fluyen bajo una lente diminuta podría estar en el mercado en 2019. Cuando se aplique mejorará el tratamiento de pacientes a los que la quimioterapia deja sin defensas a la prevención de sepsis.

El proyecto, denominado Leuko, ha logrado financiación de Madrid-MIT M+Visión. También ha contado con aportaciones de dos instituciones estadounidenses: Center of Future Technologies in Cancer Care y Coulter Foundation. La cifra total conseguida para sacar adelante la idea ha sido de 400.000 euros.

Imagen del primer prototipo. Fotografía: MIT.
Según explicó Carlos Castro, un ingeniero especializado en biomedicina que trabaja en el Research Laboratory of Electronics del MIT en Boston, “la tecnología permitirá facilitar la medición de glóbulos blancos de manera indolora y sencilla. Al igual que los diabéticos disponen de un glucómetro con el que controlan sus niveles de glucosa, los pacientes sometidos a quimioterapia podrán usar en un futuro un ‘leukometro’ para estimar el estado de sus defensas”. Con esto –agregó– se abre la posibilidad de personalizar la quimioterapia según la respuesta inmunológica de cada paciente.

La tecnología utilizada incluye un sistema óptico portátil que proporciona iluminación oblicua con LED y es capaz de tomar imágenes de capilares superficiales bajo la piel a un nivel resolución celular, dijo el experto. Los vídeos adquiridos son después automáticamente analizados por algoritmos capaces de detectar los glóbulos blancos y calcular su concentración. Estos algoritmos, que se han protegido ya mediante una patente, fueron presentados en una conferencia del Instituto de Ingeniería Eléctrica y Electrónica (IEEE), celebrada en Milán el pasado mes de agosto.

Actualmente, están en desarrollo tres prototipos distintos. Uno de ellos es un microscopio portátil que se coloca manualmente sobre el dedo del paciente para tomar vídeos de su microcirculación en capilares muy superficiales. Una segunda versión del prototipo incluye modificaciones en el microscopio para mejorar la estabilidad y calidad de las imágenes. Y en el tercero, una pequeña pieza óptica puede colocarse en la cámara de un teléfono móvil para obtener imágenes de la circulación en los capilares. “Estas imágenes se podrían transmitir después a un servidor donde los algoritmos las analizarían y devolverían el resultado estimado del análisis”.

Fuente: Agencia SINC

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