jueves, 10 de septiembre de 2015


El equipo compuesto por científicos de la Universidad de Witwatersrand de Johannesburgo (Sudáfrica), la Universidad de Nueva York (EE UU) y el Museo Nacional de Ciencias Naturales y CSIC han presentado  un nuevo homínido que puede ser una pieza clave para encontrar la historia de nuestra evolución, el Homo naledi.
Esqueleto completo. Fotografía eLife

Encontrado en el yacimiento Dinaledi, encontraron 15 individuos de la misma especie en la cueva Rising Star.

Se puede observar que tiene características de Australopithecus y de Homo, aunque es un individuo mucho más cercano a Homo, pues en el vemos que la masticación, la manipulación de objetos o la locomoción es igual. En cambio, vemos que su capacidad craneal, de unos 550 cm3, la estructura del torso y el juego del tórax con la pelvis, es mucho más parecido a Australopithecus.

Markus Bastir, investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales, ha comentado que aún no se dispone de dataciones "de momento, no podemos saber cuándo vivió, pero morfológicamente, los análisis sitúan a la nueva especie en el origen del género Homo".

"Además, esos fósiles, indican que la evolución de aspectos tan importantes como la manipulación y la locomoción se produjo independientemente de la encefalización, es decir, del aumento del tamaño cerebral", continúa Bastir.


Imagen de las manos, fotografía de eLife.

Lo más curioso de este hallazgo ha sido el no poder datar estos fósiles, ni saben como pudieron llegar hasta allí, pues para llegar hasta la cámara hay que recorrer unos 80 metros de cueva, trapar una pared y escurrirse por una grieta. Con esto se abre la hipótesis sobre si fueron colocados deliberadamente allí. Se han encontrado más de 1500 fósiles y gracias a esto se puede saber perfectamente como era el esqueleto de este Homo.

Aún no se tiene referencia de la edad geológica, si la edad de estos fósiles fuera más antigua de 2,6 millones de años, los fósiles de H. naledi serían la representación esquelética más completa de un grupo de homínidos y la más antiguo del género humano.

Pero, "Si su cronología fuera menor de un millón de años, los restos encontrados serían la prueba de la coexistencia en África de especies del género Homo muy diferentes entre sí" continúa Bastir.
Para analizar los restos, la Universidad de Witwatersrand, junto con el gobierno de Sudáfrica organizó en Johanesburgo un taller denominado "Rising Star Workshop". Financiado en gran medida por National Geographic, en el cual se invitó a científicos especializados a compartir sus datos y su experiencia. Los investigadores del MNCN-CSIC, Markus Bastir y Daniel García Martínez, se centraron en el estudio del tórax de la nueva especie. Los resultados del estudio están en fase de publicación en el Journal of Human Evolution.

Reconstrucción realizada por John Gurch. National Geographic.
"Averiguar cómo se articulan las costillas a las vértebras y las vértebras entre sí, así como deducir la curvatura de la costilla a partir de un simple fragmento del hueso, forma parte de una reconstrucción muy compleja" explica Bastir "Eso es precisamente lo que hemos desarrollado en el laboratorio de morfología virtual de MNCN, una metodología que permite proponer reconstrucciones de una estructura tan compleja como el tórax a partir de alguna de sus partes", continúa Daniel García Martínez.

Han determinado que el tórax de Homo naledi, morfológicamente, es más próximo al de los individuos del género Australopithecus que a los de humanos modernos.

Tenéis más información en la revista LIFE

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