lunes, 21 de septiembre de 2015


Inuit canadiense. Fotografía: Carsten Evegang.
Se ha descubierto que los groenlandeses tienen una mutación especial en sus genes que les ayuda a contrarrestar en parte los efectos de una dieta alta en grasa. Este estudio lo ha llevado a cabo un equipo internacional de investigadores, liderado por Universidad de California en Berkeley (EE UU), tras analizar muestras de 191 groenlandeses que llevan dietas basadas en animales marinos como focas y ballenas que a su vez comen pescado con altos niveles de ácidos grasos omega 3 poliinsaturados. Entre otras cosas, las mutaciones de los inuit les han permitido disminuir sus niveles del conocido como colesterol malo, lo que explicaría por qué presentan una menor predisposición a sufrir enfermedades cardiovasculares.

El autor del estudio Ramus Nielsen publicó en Science “Los inuit poseen adaptaciones genéticas únicas que no se pueden extrapolar a otras poblaciones. Puede que para ellos sea beneficioso ingerir tal cantidad de ácidos grasos omega 3, pero eso no quiere decir que lo sea para el resto”. 
Estas mutaciones encontradas en casi todos los inuit solo se encuentran en un 2% de los europeos y en un 15% de la etnia han en China. Es la primera evidencia de una población adaptada a una dieta en particular. Este tipo de estudios podría establecer tratamientos médicos particulares o dietas a seguir.

Todo esto explica también su altura. “Las variaciones que hemos descubierto tienen profundos efectos fisiológicos: modifican el perfil de ácidos grasos del cuerpo y reducen la altura de los inuit unos dos centímetros”, afirma Ida Moltke, profesora de Bioinformática en la Universidad de Copenhague (Dinamarca).  “La altura depende de muchos genes, pero esta mutación en concreto posee uno de los efectos más potentes que se hayan descubierto”, concluye la experta.

Fuente: Agencia SINC

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