miércoles, 30 de septiembre de 2015


Las webs de ciencia y pseudociencia se llenan de noticias ante el reciente anuncio de la NASA y las nuevas pruebas que demuestran que en Marte hubo agua. Pero sin embargo cabe recalcar que no es lo mismo encontrar agua que corresponda a las etapas acuosas de un Marte primitivo, como por ejemplo la atrapada en minerales (yeso, kieserita, jarosita…), que el agua que está bajo el regolito en el polo norte y en otras zonas, o la de los polos. 
Colina marciana con "lineas de ladera recurrentes" que indican que podría fluir el agua.
Fotografía: NASA. JPL. University of Arizona.
Todas ellas son aguas marcianas, sí, pero corresponden a edades y procesos genéticos distintos, representando también diferentes ambientes planetarios y distintas condiciones físico-químicas y de habitabilidad. 

Hace solo unos meses, un equipo de científicos identificó evidencias de agua líquida actual en la superficie de Marte (aunque esta no se ha observado directamente) y así se publicó en la revista Nature Geoscience. 

Cada vez está más claro que en Marte hubo un ciclo estacional, pero aún se desconoce el proceso que genera el agua líquida que precipitó los cloratos y percloratos identificados en las torrenteras marcianas. Esto sería muy relevante si se confirmara, especialmente, si existiera un intercambio desde las zonas subsuperficiales a las superficiales.

De aquí la importancia de este nuevo hallazgo que, por cierto, ha requerido años de investigación y análisis. Esto es en lo que hay que fijarse, y no solo en la noticia sobre "agua en Marte". Si se demostrara la existencia de dicho ciclo hidrológico actual, implicaría que Marte está realmente activo, obviamente no tanto como la Tierra, pero con la capacidad de generar modificaciones, aunque sean ligeras, de su superficie. Algo que también tiene implicaciones muy importantes en el contexto de la habitabilidad y la búsqueda de vida.

Fuente: Agencia SINC

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