jueves, 10 de septiembre de 2015


Los científicos de la expedición Malaspina, liderada por el CSIC, han confirmado que la mayor parte del nitrógeno que requiere el plancton para prosperar sale de las profundidades de los océanos y no de la atmósfera, de donde también es importante su extracción en el caso de las aguas cálidas. Los resultados de este estudio aparecen en la revista Nature Communications.

El nitrógeno es un elemento esencial para la vida, sin el cual las algas del plancton no podrían captar CO2 atmosférico mediante la fotosíntesis y alimentar la red trófica de los ecosistemas marinos. El investigador del CSIC Rafel Simó, del Instituto de Ciencias del Mar, destaca: “A la productividad biológica de los océanos debemos la mitad de la producción de oxígeno del planeta y la retirada de una parte importante del CO2 que los humanos lanzamos a la atmósfera, además de los recursos pesqueros. El nitrógeno funciona como llave para regular esta productividad, con lo que comprender su ciclo es crucial para anticipar el papel de los océanos en el clima y la alimentación de las generaciones futuras”.
Fotografía: CSIC
En el océano superficial, lejos de las costas, los principales procesos que contribuyen al suministro de nitrógeno son la difusión desde aguas profundas, ricas en nitrato, y la incorporación y utilización del nitrógeno gas del aire (N2), algo de lo que solo unos pocos microorganismos especializados son capaces. Las conclusiones contradicen estudios anteriores y muestran que, si bien la utilización de nitrógeno atmosférico por el plancton es importante, la gran mayoría llega a la zona con luz por difusión turbulenta desde aguas profundas.

“Nuestros datos indican que los procesos de doble difusión mediados por lo que llamamos dedos de sal funcionan como vías rápidas de transporte y aportan un 20% extra de nitrógeno a regiones tropicales y subtropicales del Atlántico y el Índico”, señala Bieito Fernández, de la Universidad de Vigo. “Este fenómeno no se había examinado antes con tanto detalle a la vez que extensión geográfica”, explica Bea Mouriño-Carballido, investigadora de la misma universidad.

La expedición Malaspina es un proyecto Consolider-Ingenio 2010 gestionado por el CSIC y financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad. Malaspina comprende cerca de 50 grupos de investigación, incluyendo 27 grupos de investigación españoles, del CSIC, el Instituto Español de Oceanografía, 16 universidades españolas, un museo, la fundación de investigación AZTI-Tecnalia, la Armada Española, y varias universidades españolas.

Fuente: CSIC

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