sábado, 4 de julio de 2015


Esta semana he finalizado la lectura de uno de los best-seller más sonados de las últimas décadas: Inteligencia Emocional de Daniel Goleman. No voy a ocultar que en ello ha influido bastante esta nueva oleada de artículos, libros, cursos, profesiones y demás invenciones recientes muy directamente relacionadas con este nuevo concepto de inteligencia.

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No voy a negar tampoco que me he sentido tentado de seguir una de las líneas principales de la cultura actual y leer el último libro sobre el tema, en lugar de uno de los embrionarios del mismo. Pero en este caso me parecía más interesante conocer cuál es el origen de esta moda (o no) que vivimos ahora mismo. No me cabe duda de que términos como "búsqueda de la felicidad", "gestión del estrés", "coaching", "mindfulness" y otros similares están experimentando una gran escalada de interés en los últimos años. Como dice Patricia Peyró, "Cada vez parece más claro que la nueva fiebre del oro no tiene que ver con hacerse millonario ni con encontrar la fuente de la eterna juventud. El tesoro más codiciado de nuestros tiempos es atesorar felicidad". Y lo vemos cada día en las redes sociales, con multitud de usuarios compartiendo imágenes, comentarios y artículos al respecto. Parece una actitud muy ligada a los ahora llamados millennians o generación Y, aunque no exclusivo de éstos. Es como si esta reciente restricción que hemos sufrido con respecto al acceso a ciertos recursos físicos y económicos nos hubiera llevado a la búsqueda de un nuevo Santo Grial, diferente a la ahora aparentemente más complicada acumulación ilimitada de riqueza y poder.

Pero volvamos al libro. Son muchas las reflexiones que me ha provocado el mismo pero hay un dato que me llama especialmente la atención. Este libro fue publicado... ¡hace 20 años! Hace 20 años Daniel hizo una recopilación muy meritoria de una gran cantidad de estudios y programas científicos y psicológicos para (sobre todo, aunque no exclusivamente) demostrar que estábamos bastante equivocados en nuestra concepción de lo que era ser inteligente. Más que equivocados, lo que estábamos era "tuertos": habíamos dejado totalmente de lado una parte indispensable de la inteligencia. Creíamos que lo único importante era enseñar a nuestros futuros ciudadanos adultos lógica y expresión verbal y resulta que ahora la ciencia empezaba a demostrar que las habilidades emocionales y sociales jugaban un papel igual o más importante en el éxito individual y colectivo de cualquier comunidad. 20 años después la enseñanza de estas competencias defendidas por Daniel y otros muchos expertos (cada vez más y de más renombre) sigue estando presente únicamente en colegios elitistas o centros de educación que son considerados en su mayoría llevados por y para gente rara. Salvando honrosas excepciones, por supuesto.

20 años después aparece (y probablemente pronto desaparece) la nueva ley de educación del exministro José Ignacio Wert, que ningunea de forma muy preocupante esta nueva corriente de pensamiento en el mundo de la educación defendida por psicólogos, profesores, universidades y centros de investigación tan diversos como prestigiosos y poco sospechosos de ser antisistema. Prácticamente desde entonces casi todo ha sido remar a favor para esta nueva teoría y tras todo este tiempo la situación del sistema educativo es prácticamente la misma que la de hace 20 años. Salvo honrosas excepciones de algunos países y regiones, nuevamente. Por si fuera poco los antiguos alumnos de la LOGSE ahora nos apresuramos a intentar ganar las habilidades y competencias que no pudimos desarrollar en su momento.
jurassic world

En este nuevo mundo tan inmediato, tan rápidamente cambiante, no hay lugar para administraciones públicas jurásicas ancladas en el pasado. No quiero echarle toda la responsabilidad al señor Wert. A mí juicio se trata de la forma de funcionar de las administraciones públicas y las actuales estructuras de gobierno las que impiden en gran medida una legislación y una aplicación de aquellos nuevos conocimientos de la forma más rápida y eficiente posible. Es urgente comenzar a crear una nueva generación de ciudadanas y ciudadanos felices, responsables, resilientes y empáticos. Las nuevas generaciones lo necesitarán más que nunca.

Os dejo un excelente documental para la reflexión que a mí al menos me encantó cuando lo vi:



Foto libro Emotional Intelligence: Brett Snodgrass
Foto Jurassic World: Mark Mathosian
Documental "Entre maestros"

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