lunes, 20 de julio de 2015


Foto: Religion vs science por el usuario de DeviantArt Sandraculapocoyo.
Quién sabe cuántos siglos lleva ya el ser humano con el dichoso debate entre ciencia y religión. No es la intención de este artículo poner fin a esa disputa, solo remarcar una curiosa similitud entre las dos disciplinas, relacionada con el modo en que interactuamos con ellas.

Independientemente de si la gente cree en dios o de si cree en la evolución o en ambas cosas, ¿Qué hace una persona cuando se encuentra ante grandes adversidades que no puede resolver por sí misma? Exactamente, la respuesta es rezar o acudir a la ciencia. Ante problemas como una enfermedad, una sequía, un problema financiero... las soluciones más recurridas, con más o menos acierto, son acudir a especialistas que ponen a su disposición los avances de la técnica o rogar al dios pertinente pidiendo auxilio.

Por supuesto cada cual posee libre albedrío para hacer lo que quiera. Pero lo curioso de este comportamiento es que, por norma general, las personas no procesan mucha dedicación ni a la religión ni a la ciencia. Las publicaciones científicas no tienen muchos adeptos si las comparamos con el fútbol, el cine o la música; por ejemplo. Los términos con más crecimiento en Google durante 2014 fueron "Gran hermano 15", "Mundial 2014", "La voz Kids"... El número de feligreses que va a misa ha descendido en todo nuestro país comparado con el de hace una década. Según el Centro de Investigaciones Sociológicas, de un 61% de españoles que se considera religioso, solo el 12% va a misa (datos de 2014).

Datos sacados de Google Trends.
¿Podemos hablar por lo tanto de un fenómeno de "postureo"? como se dice hoy en día. Desde luego hay un movimiento que podemos nombrar con el palabro "interesismo", es decir, "cuando me interesa me acuerdo de que hay un dios al que rezar o una ciencia a la que acudir". Pero durante el tiempo en el cual la gente es feliz no recuerda que hay investigadores que necesitan apoyo y dinero, que hay iglesias que si se acuerdan de ellos cuando están necesitados y abren todos los días, que hay industrias que necesitan apoyo para dar trabajo y servicios. que hay misioneros ayudando a niños hambrientos por todo el mundo...


Sin duda está claro que hay que hacer un examen de conciencia para ser más sinceros con nosotros mismos. Eso o por lo menos dedicar más esfuerzos y tiempo a aquello que de verdad nos hace la vida más fácil y no a esa nueva doctrina a la que todos (religiosos y científicos) de un modo u otro rendimos culto: el consumismo.

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